Gisela Galfrascoli, abogada, psicopedagoga y licenciada en Trabajo Social, advirtió sobre la naturalización de la violencia y destacó el diálogo familiar para detectar y prevenir el acoso.
El bullying y el ciberbullying siguen siendo una preocupación en las escuelas y en la sociedad. Frente a esta problemática, la especialista Gisela Galfrascoli remarcó la necesidad de involucrar a los adultos, fortalecer la empatía y construir espacios de diálogo y confianza con niños y adolescentes.
En diálogo con “Vivos y Sueltos” por Radio Ideal, Galfrascoli contó que trabaja sobre estas temáticas desde 2013 y que, durante este año, participó de más de 50 charlas y talleres, con la asistencia de unas 3.500 personas.
La profesional es abogada, psicopedagoga y licenciada en Trabajo Social. Además, se desempeñó durante 25 años en la Policía, con experiencia en la Comisaría de la Mujer y en el área de Trata de Personas, donde abordó distintas formas de violencia.
El silencio, una de las claves del bullying
Galfrascoli explicó que el acoso escolar es una forma de violencia entre pares que se sostiene en el tiempo. Uno de los factores que permite su continuidad es el silencio, tanto de quienes lo padecen como de quienes presencian las agresiones.
“Los que intervienen son el que inicia la agresión, la persona que recibe la agresión y todos los espectadores”, explicó.
Según señaló, muchos chicos reconocen que no cuentan lo que ocurre por miedo a convertirse en la próxima víctima, ser excluidos del grupo o recibir etiquetas como “buchones”. También advirtió que dejar afuera a un compañero puede constituir otra forma de acoso.
En el caso del ciberbullying, sostuvo que la responsabilidad no se limita a quien publica una agresión. También intervienen quienes la siguen, la comparten o conocen la situación y no piden ayuda.
La especialista consideró que estas conductas se relacionan con una sociedad en la que la violencia verbal, la humillación y los ataques en redes sociales aparecen cada vez más naturalizados, incluso en comentarios de adultos.
“Tenemos que interpelarnos nosotros como adultos”
Para la profesional, la prevención debe comenzar por los propios adultos, que tienen un papel fundamental en la crianza y formación de niños y adolescentes.
“Yo no puedo dar lo que no tengo. No puedo enseñarle a mi hijo respeto si yo no soy una persona respetuosa”, expresó.
En ese sentido, destacó la importancia de trabajar valores como la empatía, la tolerancia y el respeto por las diferencias. También señaló que la inteligencia emocional permite reconocer las propias emociones, regular las reacciones y expresar el enojo sin ofender ni humillar a otra persona.
Galfrascoli remarcó que el objetivo no es solamente conocer estos conceptos, sino incorporarlos a la vida cotidiana. Para eso, consideró necesario aprender a comunicarse de manera asertiva, incluso cuando existen desacuerdos.
También subrayó que los adultos pueden equivocarse y que pedir disculpas a un hijo cuando se lo ha lastimado con una palabra o una reacción es parte de la construcción de una relación saludable.
Qué señales pueden advertir los padres
La especialista explicó que una situación de violencia sostenida puede manifestarse a través de cambios en la conducta de niños y adolescentes.
Entre las señales a las que los adultos deberían prestar atención mencionó:
- No querer ir a la escuela o evitar relacionarse con sus compañeros.
- Cambios de humor, irritabilidad o enojo, especialmente después de utilizar el teléfono.
- Modificaciones en los hábitos alimentarios.
- Cambios en la conducta habitual o en la manera de vincularse con los demás.
Estos indicadores no confirman por sí solos que exista bullying, pero pueden ser una señal de que algo está pasando y de que es necesario escuchar y acompañar.
Galfrascoli destacó también el papel de las escuelas, cuyos docentes muchas veces detectan cambios en los estudiantes y pueden generar espacios para que expresen lo que están viviendo.
Ante una sospecha, recomendó que las familias se involucren y trabajen junto con la institución educativa, sin minimizar lo ocurrido ni dejar que los chicos resuelvan solos una situación de violencia.
El celular, siempre con acompañamiento adulto
Otro de los ejes de la entrevista fue el uso de las redes sociales y los dispositivos digitales desde edades cada vez más tempranas.
“Cuando tu hijo aprendió a caminar, ¿lo dejaste salir solo a la calle? Cuando le das un celular, ¿sí?”, planteó la especialista para explicar la necesidad de acompañar a los chicos en su vida virtual.
Según sostuvo, entregar un teléfono implica asumir también la responsabilidad de educar sobre sus riesgos, establecer condiciones de uso y mantener una supervisión adecuada.
En ese marco, advirtió sobre el bullying, el ciberbullying y otras formas de violencia digital, como el grooming. También señaló que los controles parentales pueden ser herramientas útiles, pero no reemplazan la presencia de los adultos ni el diálogo cotidiano.
Para Galfrascoli, la confianza no se construye únicamente preguntando cómo les fue a los chicos en la escuela. Es necesario conversar sobre sus gustos, las canciones que escuchan, las series que miran, lo que les preocupa y cómo se sienten frente a distintas situaciones.
“Empezá a hablar de cualquier cosa de la vida, empezá a generar este tiempo de calidad y de confianza para que tu hijo te pueda venir a contar”, recomendó.
La especialista insistió en que nunca es tarde para fortalecer ese vínculo, incluso durante la adolescencia. El objetivo es que los chicos puedan expresar sus inquietudes antes de que una situación se agrave.
Una prevención que empieza en casa
A lo largo de la entrevista, Galfrascoli sostuvo que combatir el bullying y las violencias digitales requiere un compromiso compartido entre las familias, las escuelas y la sociedad.
La clave, según planteó, es dejar de naturalizar las agresiones, prestar atención a los cambios de conducta y generar vínculos de confianza en los que niños y adolescentes se sientan escuchados y acompañados.
“Tenemos que volver la mirada del adulto sobre lo que pasa con los niños, sobre cómo acompañamos”, concluyó.