Tras cinco días de combate desigual contra el fuego, las llamas avanzaron hacia Epuyén, obligaron a cortar la Ruta 40, provocaron 3.000 evacuados y ya generan impacto ambiental a escala nacional.
Después de cinco días de lucha sin cuartel, el incendio forestal que afecta a la Comarca Andina de Chubut muestra una evolución alarmante y todo indica que podría transformarse en el mayor desastre natural registrado en la provincia. El siniestro tuvo en las últimas horas un brusco avance hacia Epuyén, encendiendo todas las alertas en plena temporada turística.
La combinación de sequía extrema, vientos intensos y una vegetación altamente inflamable volvió desigual el combate para los brigadistas, que trabajan contrarreloj a la espera de lluvias que traigan algún alivio.
El fuego llegó a la Ruta 40
Según informó el diario chubutense Jornada, el incendio se reavivó con fuerza, rodeó el cerro Pirque y avanzó peligrosamente hacia zonas pobladas cercanas a la Escuela 81 y el Callejón Azocar, generando un escenario de incertidumbre total para vecinos y equipos de emergencia.
Las llamas alcanzaron el pinar, un combustible altamente resinoso y explosivo, y llegaron hasta el borde de la calzada. Ante el peligro inminente y la escasa visibilidad por el humo, la Agencia Nacional de Seguridad Vial y Vialidad Nacional dispusieron el corte total y preventivo de la Ruta Nacional 40, en el tramo que une El Hoyo con Epuyén, una vía clave para la región.
El humo llegó hasta Buenos Aires
El impacto del incendio ya se siente a miles de kilómetros. Una densa nube de humo comenzó a desplazarse hacia el norte del país y alcanzó la ciudad de Buenos Aires, donde se registró una atmósfera turbia y olor a quemado, reflejando la magnitud del desastre ambiental.
Recursos al límite frente a la emergencia
Para enfrentar la emergencia se desplegó el Boeing 737 Fireliner de Santiago del Estero, considerado el avión hidrante más grande de Latinoamérica, con capacidad para 15.000 litros de agua. Aun así, los recursos parecen insuficientes frente al tamaño y la violencia del incendio.
El jefe de operaciones del Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (Splif), Ariel Ruiz, advirtió —según publicó Infobae— que la falta de nieve durante el invierno y la ausencia de lluvias desde noviembre convirtieron la vegetación en un “combustible explosivo”.
“Cuando el fuego es muy grande, no hay recursos que alcancen”, sentenció el especialista.