Gonzalo Braidot relató que recibió llamadas y audios intimidatorios durante la madrugada. Hay un detenido y la Justicia avanza en la causa.
El intendente de Avellaneda, Gonzalo Braidot, denunció haber recibido amenazas directas durante la madrugada, en un hecho que derivó en la intervención de la Policía de Investigaciones (PDI) y la Justicia.
Según explicó, alrededor de las 3:30 de la madrugada recibió un llamado que no llegó a atender. Al devolver la comunicación, se encontró con una persona en estado de alteración que comenzó con agravios y expresiones intimidatorias.
Escalada de violencia y denuncia
Tras ese primer contacto, la situación se agravó con el envío de audios con amenazas directas hacia su persona, lo que motivó la inmediata intervención de las autoridades.
“Llamé al 911 y luego puse todo a disposición de la PDI”, detalló el mandatario, quien además señaló que el individuo tendría antecedentes vinculados a episodios de violencia y consumo problemático.
A partir de la consulta con el fiscal, se consideró la gravedad del hecho y se avanzó con el procedimiento que derivó en la detención del sospechoso.
Investigación en curso
El caso quedó en manos de la Justicia, por lo que el intendente evitó dar detalles sobre los motivos puntuales de las amenazas.
No obstante, vinculó el episodio con contextos de consumo y situaciones de violencia, en un escenario que —según planteó— se repite en distintos sectores.
“Hay que ir a fondo contra el delito”
Lejos de retroceder, Braidot fue contundente respecto a su postura: “No estamos dispuestos a ceder. Hay que ir a fondo contra estas situaciones”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que el rol del Estado local implica involucrarse en problemáticas complejas, incluso cuando no son de competencia directa del municipio, como la seguridad.
Un mensaje hacia la comunidad
El intendente también llamó a sostener una postura firme frente al delito: “Tenemos que estar juntos como sociedad y no dejarnos amedrentar”, remarcó.
Además, destacó que este tipo de situaciones también genera que vecinos se animen a aportar información, lo que puede resultar clave para avanzar en investigaciones.
Seguridad, adicciones y un debate de fondo
Braidot vinculó el hecho con una problemática más amplia, que incluye el consumo problemático y la violencia asociada, y remarcó la necesidad de trabajar en dos frentes: la contención social y la acción firme de la Justicia.
“Hay que acompañar a quienes padecen una adicción, pero también ser implacables con quienes delinquen”, sostuvo.
Más allá del caso puntual
El episodio, que ya tiene un detenido, reabre un debate más profundo en la ciudad: cómo enfrentar el delito sin ceder ante la presión o el miedo.
En ese marco, desde distintos sectores coincidieron en que lo ocurrido no debe leerse solo como un hecho aislado, sino como una señal de las tensiones que atraviesan hoy a la comunidad.
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