Ana Luisa Natta y Mónica Aquino visitaron Reconquista y analizaron el crecimiento de Psicología y Psicopedagogía, junto con los desafíos actuales en infancias, adolescencias y adultos.
En diálogo con “Vivos y Sueltos” por Radio Ideal, Ana Luisa Natta, decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Santa Fe, y Mónica Aquino, directora de la carrera de Psicopedagogía, hablaron sobre el presente de ambas disciplinas y los desafíos que atraviesan a las familias y a la sociedad.
Las profesionales visitaron durante estos días el norte santafesino y aprovecharon la oportunidad para compartir cómo evolucionaron las carreras en la sede local de la universidad y cuál es el rol que cumplen frente a las nuevas demandas.
Psicología llegó a Reconquista con una fuerte matrícula
Natta explicó que la incorporación de Psicología a la oferta académica de la Universidad Católica de Santa Fe respondió a una demanda que durante años había expresado la comunidad.
La carrera comenzó este año con alrededor de 100 inscriptos y actualmente cuenta con unos 80 estudiantes que continúan cursando.
“Para mí es un logro de todo el equipo de trabajo”, señaló Natta, al recordar el proceso necesario para presentar y acreditar la carrera, que finalmente permitió que Psicología comenzara a dictarse en Reconquista.
Al mismo tiempo, destacó la importancia de que la comunidad pueda conocer mejor el campo de acción de la Psicopedagogía, una carrera que suele quedar opacada frente a la popularidad de Psicología.
Psicopedagogía: mucho más que los problemas escolares
Aquino explicó que la psicopedagogía amplió considerablemente su campo de intervención durante los últimos 15 o 20 años y que ya no se limita al ámbito escolar.
Una de sus funciones centrales está vinculada con las dificultades de aprendizaje, pero también interviene frente a desafíos del desarrollo, discapacidades y distintas condiciones que pueden requerir experiencias de aprendizaje específicas.
La profesional puso como ejemplo el caso de una niña que parecía no respetar las consignas de su docente. Al ser evaluada, se descubrió que el problema no era una conducta deliberada: olvidaba rápidamente las instrucciones, por lo que terminaba copiando lo que hacía su compañero.
“Entonces no está queriendo hacer lo que quiere, es que no se acuerda de lo que dice”, explicó.
También señaló que la psicopedagogía tiene un campo de trabajo cada vez más amplio entre adultos, especialmente frente a la necesidad de reaprender y adaptarse a nuevas condiciones laborales y sociales.
Infancias, pantallas y tolerancia a la frustración
Otro de los ejes de la conversación fue la crianza y la dificultad que actualmente tienen muchos adultos para permitir que los niños atraviesen situaciones de frustración.
Natta sostuvo que muchas veces los padres intentan evitar que sus hijos sufran y terminan interviniendo demasiado rápido ante los problemas.
“Nos cuesta mucho poner límites y tolerar que nuestros hijos se frustren”, planteó.
Las profesionales remarcaron que frustrarse forma parte del aprendizaje y que la infancia necesita atravesar dificultades acordes a cada etapa para desarrollar herramientas que luego permitan afrontar situaciones más complejas.
En ese sentido, también analizaron el impacto del uso excesivo de celulares y tablets, al considerar que determinadas experiencias necesarias para el desarrollo pueden quedar desplazadas por las pantallas.
La idea, aclararon, no pasa simplemente por prohibir dispositivos, sino por garantizar que los niños tengan oportunidades de jugar, aburrirse, resolver problemas, relacionarse y enfrentarse progresivamente a desafíos.
Salud mental y el rol de las familias
Durante la entrevista también se abordó la salud mental, a pocos días del 10 de octubre, fecha en la que se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental.
Ante la preocupación planteada durante el programa por los indicadores de suicidio en el norte santafesino y las dificultades de acceso a la atención, Natta destacó que las familias tienen un papel fundamental en la prevención y el acompañamiento.
“Desde casa se puede hacer todo”, sostuvo.
La profesional puso el foco en cuestiones sencillas pero fundamentales: mirarse, escucharse, tratarse mejor, desarrollar empatía y aprender a pedir ayuda cuando sea necesario.
También remarcó que la escucha no debe darse únicamente desde los adultos hacia los jóvenes. Los hijos también pueden reconocer que sus padres atraviesan cansancio, preocupaciones y distintas dificultades.
“Los padres también tenemos que aprender a darle gracias a los hijos”, señaló Natta, al referirse a los cambios en los vínculos familiares.
El desafío de acompañar sin sobreproteger
Otro de los temas que surgió fue el proceso de crecimiento y emancipación de los hijos.
Las profesionales señalaron que las dificultades económicas, la incertidumbre laboral y el acceso a la vivienda hacen que muchos jóvenes permanezcan más tiempo en sus hogares, aunque también plantearon la necesidad de diferenciar esa realidad de los vínculos de sobreprotección y control.
Nata habló desde su propia experiencia sobre la importancia de que los hijos puedan construir espacios de autonomía, equivocarse y aprender de esas experiencias.
Al mismo tiempo, cuando los hijos finalmente se van, aparece otro desafío para los padres: reencontrarse como pareja y redescubrir la vida familiar sin los hijos en casa.
“Es redescubrirse”, resumió la profesional, al describir una nueva etapa del ciclo vital familiar.