La Liga Reconquistense distinguió a quienes dedicaron años a la formación infantojuvenil. Oscar Atilio “Chicho” Humere destacó el valor del esfuerzo, la disciplina y el rol clave de la familia.
En un acto cargado de emoción, la Liga Reconquistense de Fútbol reconoció este jueves a quienes durante años trabajaron en la formación de niños y adolescentes, una tarea silenciosa pero fundamental para el desarrollo deportivo y humano. Entre los homenajeados estuvo Oscar Atilio “Chicho” Humere, referente del fútbol formativo local, con 17 años de trayectoria dedicados a acompañar a generaciones de chicos.
“Era necesario que alguien prendiera la lamparita y reconociera a los formadores”, expresó tras recibir la distinción. “En Reconquista y la región hay muchísima gente que trabajó muy bien con los chicos, y no es nada fácil. Acá no solo formás jugadores, formás personas”.
Formación antes que resultados
Humere remarcó que el objetivo nunca fue ganar a cualquier costo. “El resultado era secundario. Lo principal era la conducta, el orden y la disciplina. Eso queda para toda la vida”, afirmó. En ese camino, valoró el acompañamiento de sus colegas Roque Escobar y Ceferino Noguera, la subcomisión de padres y, especialmente, las familias que confiaron en el proyecto.
Por sus manos pasaron chicos que llegaron al fútbol profesional y otros que siguieron distintos caminos, pero con una base común. “De mil, llega uno. Eso siempre se lo dije a los chicos. Lo importante es que sean buenas personas”, sostuvo.
Trayectoria y perfeccionamiento
Amante del fútbol desde siempre, Oscar Atilio “Chicho” Humere se formó como técnico en Reconquista y luego se perfeccionó en congresos y capacitaciones provinciales y nacionales, escuchando a referentes como Alfio Basile, Reinaldo Merlo, el Panadero Díaz y Mario Kempes, entre otros. “Después hay que volver y trabajar con lo que tenés. Esa es la verdadera prueba”, reflexionó.
Entre los jugadores que recordó se encuentran Juan Forlín, Rafael Delgado, Matías Conti y Sebastián Servín, además de muchos otros que hoy son técnicos, profesionales o referentes en distintos ámbitos. “Algunos no llegaron a Primera, pero hoy dirigen equipos, son profesionales, y eso también es un triunfo”.
El rol de la familia y los valores
Humere también destacó el apoyo familiar. “Le saqué mucho tiempo a mi familia. Mi señora se quedaba en el negocio mientras yo estaba todo el día en el club. Por suerte mis hijos siempre estuvieron conmigo en el deporte”, contó.
Sobre la actualidad del fútbol formativo, fue claro: “Hoy a veces quieren ganar los padres y no los chicos. Eso es muy difícil. Hay que entender que se está formando”.
El reconocimiento, aseguró, no queda en una vitrina. “Las copas se llenan de polvo, pero que un chico te salude, que un padre te agradezca, eso te marca para siempre”.