Los casos de tos ferina volvieron a crecer tras años de baja circulación, con impacto en bebés y advertencias por la disminución en las coberturas de inmunización.
La coqueluche, también conocida como tos ferina, volvió a encender señales de alerta en Argentina. Luego de un período de menor circulación, los casos comenzaron a aumentar durante 2025 y la tendencia se mantiene en lo que va de 2026, según datos del Boletín Epidemiológico Nacional.
Se trata de una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que puede generar cuadros graves, especialmente en bebés. En ese sentido, especialistas remarcan que la vacunación continúa siendo la principal herramienta de prevención.
“La coqueluche es una enfermedad prevenible por vacunación que puede afectar a todas las edades, aunque presenta mayor riesgo en lactantes”, explicó la Dra. Natalia Chillo.
Los números que marcan la tendencia
Durante 2025 se notificaron 6.830 casos sospechosos, de los cuales 1.206 fueron confirmados, siendo el año con mayor incidencia desde 2020. Además, se registraron 11 fallecimientos, todos en menores de 2 años.
En tanto, durante las primeras 11 semanas de 2026 ya se reportaron 824 casos sospechosos y 252 confirmados, cifras que superan los registros de años anteriores para el mismo período.
Vacunación, la clave para frenar el avance
Los especialistas coinciden en que el aumento de casos está directamente vinculado a la baja en las coberturas de vacunación.
El Calendario Nacional incluye la vacuna contra la coqueluche en múltiples etapas: a los 2, 4 y 6 meses, refuerzos entre los 15 y 18 meses, a los 5 y 11 años, y durante el embarazo.
Sin embargo, los niveles actuales muestran una caída significativa, especialmente en los refuerzos:
- 68,4% en niños de 15 a 18 meses
- 46,4% a los 5 años
- 54,1% a los 11 años
“La vacuna es la mejor medida de prevención. Es fundamental completar los esquemas para lograr una protección adecuada”, sostuvo la Dra. Ximena Juárez.
Un problema que también crece en la región
El aumento no es exclusivo de Argentina. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) detectó incrementos en al menos diez países del continente, entre ellos Brasil, Chile, México y Estados Unidos.
A nivel regional, los casos pasaron de 3.284 en 2022 a más de 66.000 en 2024, reflejando una tendencia ascendente sostenida.
El desafío: recuperar coberturas
Frente a este escenario, las autoridades sanitarias insisten en reforzar la vacunación, mejorar el diagnóstico precoz y sostener la vigilancia epidemiológica.
El objetivo es claro: reducir la circulación de la bacteria, prevenir casos graves y evitar nuevas muertes, especialmente en los grupos más vulnerables.